miércoles, 24 de marzo de 2010

Maridos y esposas, amantes y extraños... all the lonelly people (Segunda parte)

Definition of Neurosis:
a mental or personality disturbance
not attributable to any known neurological
or organic dysfunction.
la web
Hoy vi La pasión de Anna, ¡por fin! ¡Ay, wey! Es lo único que puedo decir: ¡Ay, wey! No voy a alabar la realización de la película, ¿para qué? Pero puedo narrar algo de las escenas que me movieron algo ahí dentro. Primero, la seducción entre Bibi Anderson y Max von Sydow... ¡qué mujer más desesperante, dios (con minúscula) mío! Está seduciendo a un tío pero mientras habla de cuánto ama a su marido y de cómo éste la desprecia. Al día siguiente, le pregunta al hombre que se acaba de tirar si ahora él también se da cuenta de cuán fea es en realidad.
En algún lugar de mi memoria hay una escena similar. Beso apasionadamente a un tal E., no sé qué tiene -de hecho, me parece bastante feo- pero me encanta. Sólo quiero que me toque. En algún punto entre las risas, los besos y el brasier perdido me pregunta si todavía amo a mi ex (que en ese punto era mi ex, luego volvió a ser mi novio y hoy es sólo un fantasma). Yo digo cínicamente que sí, que nunca lo voy a dejar de amar... y no lo dije pero también pienso que nunca amaré a nadie más (aquí habría una nota al pie, la ambigüedad cabe: nunca amaré a nadie más que a él, ni nunca amaré a nadie más). Seguimos besándonos y acariciándonos hasta quitarnos toda la ropa. Sus manos están en mi cuerpo, por todo mi cuerpo, luego no sólo sus manos... Él está dentro de mí arriba de mí (¿no les parece que las preposiciones son una maravilla?), hace movimientos continuos, rítmicos. Mi garganta emite gemidos, mi lengua besa la suya, mi pelvis se mueve... Todo mi cuerpo está ahí, pero yo no. Yo estoy en otro lugar, entre el pasado y la fantasía: "Desearía que me vieras en este momento, cogiéndome a alguien que no eres tú y sé que te dolería hasta el tuétano. Mira, tú no puedes dejarme, querido, yo te dejo a ti, I´m the one who leaves, nobody leaves me."
Lo que sigue es... ¿para qué usar adjetivos si están implícitos en la narración? Sólo ruego por que acabe, ¡que ya se venga, por favor! ¿Qué hacer? Técnica barata de la Cosmopolitan: fingir que te vienes. Finjo, ¡qué asco! La peor de las actuaciones esta noche para ustedes, señoras y señores, en la pieza El orgasmo más falso del mundo. Ni siquiera puedo hacer eso, sólo le suplico: "ya, ya me cansé." ¿Quién se cansa a los 22 años? Pues yo, una más among all the lonely people. Él se quita de arriba de mí -de dentro de mí- y se disculpa, nunca le había pasado, blablabla. Me abraza y besa, me jura que está enamorado de mí (su forma de fingir el orgasmo, supongo). Yo me levanto desnuda y me veo en el espejo del baño. Mi imagen me repugna, no se lo pregunto directamente pero lo miro desde el reflejo y pienso: "Seguro ya se dio cuenta de cuán fea soy en realidad."
Hay Bergman para el rato.
To be continued

martes, 16 de marzo de 2010

Time is on my side. Yes, it is!

jueves, 11 de marzo de 2010

Sin sol en primavera

¿Cómo reclamar que te han quitado el sol, si no es tuyo?
Don Roger, técnico del Galeón
Me dueles. Me dueles en todo el cuerpo, mi cuerpo "torito negro"... mi vientre de plaza de toros. Te llevo en los labios, "en el color de los ojos", en las manos vacías, en el músculo que palpita dentro del pecho... Y no sé qué hacer, qué decir, más que llorar y escribir.

sábado, 6 de marzo de 2010

Maridos y esposas, novios y novias, amantes y extraños... all the lonelly people (Primera parte)

Eleanor Rigby picks up the rice
in the church where a wedding has been
Lives in a dream
Waits at the window, wearing the face
that she keeps in a jar by the door
Who is it for?

¿Quién sabe? No lo digo a manera de expresión, lo pregunto en serio: ¿quién sabe de qué se trata esto del amor, del sexo, de la atracción, de las relaciones, de las promesas y las camas compartidas, de los labios encontrados y hasta de los padres divorciados?
Yo no, al menos. Yo sólo sé que pertenezco a esos que callan; que juegan a tatuar el humo, a coger el agua, a irse...
Me gusta que me vean, que me escuchen, que me admiren, que me deseen. Es una especie de adicción, de juego perverso para complacer al ego. Al igual que Gabe de Maridos y Esposas sé en qué va a terminar ese inocente flirteo, esas miradas, los roces de las manos, las preguntas: "¿quieres ir por una chela a la cocina?", "¿quieres subir?"... y aún así continúo. Claro, continúo hasta que me doy terror y me pregunto: ¿qué carajos estoy haciendo?
Desde luego, nadie se engañe. Sé la respuesta, no voy a fingir, sé con precisión milimétrica qué piezas mover; cómo morderme suavemente los labios y bajar la mirada hacia la boca del interlocutor, cómo poner absoluta atención a sus ojos, cómo buscar mágicas coincidencias intelectuales ("¿En serio? ¿Te gusta tal película? ¡A mí también! ¡Este director me encanta! La fotografía es increíble y las actuaciones, ¡qué belleza!")... Ay, Dios, porquerías de vedette, diría Xavier Velasco. En el fondo, esta pretendida y falsa erudición me ha servido sobre todo para eso, pa´ligar. Los maestros de la prepa dicen "hay que tener amor al conocimiento", pero no dicen que el conocimiento hace que los otros nos tengan amor.
Es inmoral, lo sé, y sucio. Pero se trata de mis armas, tal vez, de mi defensa ante el mundo: "Se busca hombre joven que le sobe el ego a una jovencita clasemediera con aspiraciones intelectuales, artísticas y por qué no, hasta de beauty contest."
¡Aggg, me repugno! Puedo citar a Shakespeare o abrir las piernas, ambas estrategias efectivas para pasar una noche en los brazos de alguien, para no sentirme -aunque sólo sea por un rato- como otra más entre all the lonelly people...



jueves, 4 de marzo de 2010

de sueños y vaticinios

“Larga charla con Traveler sobre

la locura. Hablando de los sueños,

nos dimos cuenta casi al mismo

tiempo que ciertas estructuras

soñadas serían formas corrientes

de locura a poco que continuaran

en la vigilia. Soñando nos es dado

ejercitar gratis nuestra aptitud

para locura. Sospechamos al

mismo tiempo que toda locura

es un sueño que se fija.

Sabiduría del pueblo:

“Es un pobre loco, un soñador…”

J.C.

Como si vaticinara lo que estaba a punto de ocurrir, recuerdo que trabajaba el personaje de Luidmila Nikolayevna pensando que te perdía a ti o a un hijo que tenía contigo, un hijo tuyo. Simplemente la idea de perderte era y es insoportable. Me dolía el pecho, las piernas me fallaban, sentía un hueco en el estómago…

Quizá exagero pero hoy… no es diferente. Hay algo estúpidamente parecido a la muerte, a que te hubieras muerto, a que te me hubieras muerto. Despierto en la mañana queriendo creer que el tiempo no ha pasado, que aún estás. Y a veces, en ese punto borroso entre el sueño y la vigilia estás; me abrazas de cucharita; me hablas de tu antología novohispana; te quejas de tu mamá y de tu hermana; lloras por algo que te duele: que te preocupa; te ríes pensando en tus primos, el obesito simpático; o simplemente, respiras a mi lado… Se acaba el sueño, regreso a esto que llamamos realidad.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Nota al pie de un campo de estrellas

¿Por qué aplaudimos al final de una representación? Alguien me dijo alguna vez que era la forma en la que dábamos las gracias a los actores por contarnos una historia, por conmovernos... No lo discuto pero creo que además damos gracias a la vida por permitirnos encontrarnos con el todo, encontrarnos un poco menos solos aunque sea por breves instantes.
Gracias por el día, por el instante, por el teatro. Gracias a Margarita Sanz, a Gerardo Trejoluna, a Luisa Josefina Hernández por su virtuosismo, a Lilián por las confesiones, a Sánchez por el abrazo, a Cristian y a Alejandro por el recuerdo, a Gina por todo.