martes, 15 de junio de 2010

Pedacitos de un diablo guardián (para la receta final)

“¿Mas no es así, buscando entre la nada banderines de alerta y naufragios crepitantes, como nos resignamos a volvernos salvavidas y volar al rescate de quien no lo ha pedido con palabras pero demanda terminantemente todo el concurso de nuestros cuidados? ¿Y no es verdad, entonces, que al hacerlo y salirnos de nosotros encontramos o armamos la ficción suficiente para asumir que tan obvia cacería espiritual es resultado de la innata nobleza de nuestros sentimientos?” pp.261

“La intensidad de una pasión se mide por la soledad que la precede.” pp. 338

“¿Pero cuándo el amor es propiamente amor? ¿Puede uno amar a quien lo acompañó por una hora? ¿Por dos horas, dos meses, dos años, dos minutos? ¿Se ama a quien se conoce, justamente por eso, o es quizá al revés: conocemos para mejor desconocer, y así poder amar sin el estorbo de la realidad? ¿No es cierto que quienes más se aman son a veces quienes menos se conocen? Ni una sola de estas preguntas se plantea jamás para buscar respuesta verdadera… Se elige ser feliz, besado, afortunado, aun en la certeza de que sucederá lo opuesto, igual que se le dice “que te vaya bien” a un enfermo terminal.” pp. 339


5o fragmento de la versión libérrima y plagiada de El arte de amar por Lupito Esparzi (un libro que no sirve para nada)

No hay comentarios:

Publicar un comentario