miércoles, 3 de febrero de 2010

Sabina es grande!!!!!!!

Ay, Carmela, me duelen tus ojos
sembrando rastrojos
canela en la nieve.
Como dos carabelas,
tan pintas, tan niñas, tan leves.

Sí, sigo sola mi camino y quizá me merezca un novio poeta... pero hay cosas que no sé y tal vez no quiero saber. No sé despedirme y decir adiós. Cambiar para asumir que todo fue una época de la vida, un breve periodo de 1825 días... sin contar una semana antes de que nos enamoráramos (o es que ya nos habíamos enamorado antes, últimamente me gusta creer que me enamoré de ti en cuanto te vi). Sé que la vida tiene que cambiar, que tengo que crecer, que la separación es necesaria. Pero soy necia (los tauros somos necios) y no quiero dejar de sentir esto tan inmenso, no quiero que sólo seas una parte de mi "memoria que está olvido". Me gusta que seas ojos, manos y pelvis en presente. Mais contra la voluntad no hay nada que hacer, excepto volver a citar a Sabina:
"Y no sé de qué modo
dejar de adorarte sin duelo
entre nunca y quién sabe.
Cuando quemes tus naves
no me pierdas las llaves del cielo."

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