viernes, 5 de febrero de 2010

Sertralpina

Primer día de sertralpina (antidepresivo). No sé... ¿Cómo estamos sobre el mundo? No sé. En algún punto amamos a alguien ("¿accidente o elección?"), dejamos a esa persona entrar en nuestro mundo y entramos en el de ellos. Entramos en su rutina diaria, en sus pensamientos, en sus angustias, en sus brazos, en sus lecturas del mundo, en sus ojos, en sus fascinaciones, en sus camas. (Hablábamos diario, ¿recuerdas?) Luego un día todo acaba por romperse (la alguna vez pequeña grieta acaba por fracturarse por completo) y somos expulsados, exiliados, expatriados de esa tierra en la que habitamos por un instante de la vida (30 días o 1825, no importa). Nos convertimos en exes.
¿Qué significa ser "ex"? Si nos hemos separado de alguien, ¿seremos exes toda la vida? Si hemos terminado tres relaciones, ¿somos tres veces ex? ¿Cómo se recuerda a un ex? ¿Será posible que la persona con quien compartimos miradas, besos, risas, lágrimas, abrazos, orgasmos, sueños, preocupaciones, quejas, críticas, contemplaciones, viajes, ridículos, caricias, fotografías, libros, historias, angustias, dolores, palabras, pinturas, creaciones... toda una vida, se refiera a nosotros como su "ex"? Me repugna.
Quiero entenderlo: "el duelo es el precio del amor". Dejar ir es necesario, hay que moverse y esas cosas... pero me repugna. Alabo el "Romance del acabóse". ¿Cómo acabar y pasar por la calle y tratar al ex como un amigo cualquiera, como un ex? No lo sé. Me repugna. Le falta pasión, hay algo mediocre. A la vez no, hay que abrazar la vida: maravillarse con un listón de colores.
¿Cómo estamos en el mundo a pesar de esta náusea? No lo sé, existe la sertralpina, la fluoxetina, el prozac y otras tantas. Paliativos necesarios para calmar la náusea y aceptar nuestra despreciable pero irremediable condición de "ex".

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